[Internacional] Alto al genocidio kurdo por parte del estado turco

Bogotá, Miércoles 24 de enero de 2018

El 20 de enero de este año el Estado turco invadió por tierra la región de Afrin, al norte de Siria, violando los tratados internacionales, la soberanía de Siria y profundizando aún más el conflicto en la región. Luego comenzó un ataque aéreo, en el que alrededor de 72 aviones bombardearon la región, destruyendo el centro de Afrin y dejando personas muertes y heridas.

 

El día anteior, en Colombia, el Ejército Nacional asesinó a 2 indígenas del Pueblo Betoye en Arauca, haciéndolos pasar por guerrilleros del ELN, cuando claramente era líderes de su comunidad que luchaban por el territorio. Lo que está sucediendo en Siria no nos es ajeno. La lucha del pueblo kurdo es por la autonomía y la defensa del territorio para las comunidades.

 

Afrin, cuya población es predominantemente kurda, es una de las regiones más estables y seguras de Siria. Con muy poca ayuda internacional Afrin ha acogido a tantos refugiados sirios en los últimos cinco años que su población se ha duplicado, llegando a 400,000 de personas, aún estando rodeada de enemigos: grupos yihadistas apoyados por Turquía, Al-Qaeda y el propio ejército turco.

 

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, amenazó con atacar a los kurdos – el YPG (Unidades de Protección del Pueblo) y la fuerza de mujeres (YPJ) – con los que Estados Unidos se ha aliado para librar al mundo de ISIS. Turquía acusa al YPG de ser “terrorista” a pesar del largo historial de estas unidades en establecer consejos de gobierno democráticos locales en cada una de las ciudades que ha liberado de ISIS y sus repetidas declaraciones de que no tiene interés en Turquía y desea funcionar solo como un fuerza de defensa para los kurdos sirios y otras etnias que viven en la Federación Democrática del Norte de Siria (DFNS), también conocida como “Rojava”, que incluye a Afrin.

 

Turquía ha concentrado una enorme fuerza militar en la frontera de Afrin y el presidente Erdogan ha prometido atacar el cantón controlado por los kurdos con toda su fuerza, aniquilando un enclave pacífico y poniendo en peligro a miles de civiles y refugiados, todo en pos de su proyecto genocida contra los pueblos kurdos.

 

Un ataque de este tipo contra los ciudadanos de Afrin es un acto flagrante de agresión contra una región y una población pacífica y gobernada democráticamente. Turquía no puede llevar a cabo tal ataque sin la aprobación de Rusia, Irán y Siria, y la inacción de los Estados Unidos para detenerlo.

 

En el marco del derecho internacional, las acciones emprendidas por Turquía se encuadran en un “ataque a un país soberano”, traducidas en la invasión de sus tierras y el asalto injustificado a una población civil que no ha generado ningún tipo de provocación. Este acto es sólo un ejemplo de la larga cadena de violencia de Turquía hacia la comunidad kurda.

 

El Estado turco es una fuerza de ocupación en Siria. La comunidad internacional no debe ser un espectadora de esta situación y debe obligar al ejército turco a abandonar el territorio sirio.