Caminando desde nosotras mismas, mesas de trabajo

Bogotá DC, Octubre 9 de 2010

Ese fue el nombre de la sección llevada a cabo desde las 2 PM hasta las 8 PM en el marco del Congreso de los Pueblos en la Universidad Nacional de Colombia el día 9 de octubre de 2010. Organizaciones sociales y personas que trabajan desde distintos enfoques en sus respectivas regiones (Atlántico, Nariño, Cundinamarca, Tolima, Arauca, Cauca, Valle del Cauca, Antioquia, Bolívar, entre otras) convergieron en las mesas de trabajo previstas.

El Congreso de los Pueblos estipula siete líneas en las que las mesas de debate deben centrarse para caracterizar las problemáticas y proponer posibles soluciones. Lo abordado en las discusiones fueron las temáticas con los siguientes nombres: tierra, territorio y soberanía; economía para la vida y contra la legislación del despojo; construyendo poder para el buen vivir; cultura y diversidad. En las 26 mesas estipuladas sus participantes han pactado sus inquietudes frente al derecho a la vida, la justicia y los caminos para la paz, la violación de derechos humanos, los acuerdos incumplidos por parte del Gobierno, la integración de los pueblos y la globalización de las luchas. Personas que ejercían de palabreras, sistematizadoras, moderadoras y relatoras permitieron la dinamización y sistematización de los debates y las intervenciones.

Las mesas de debate estuvieron encaminadas a la construcción de una legislación legítima desde el pueblo que, sin embargo, el Congreso de los Pueblos reconoce que implica un proceso a largo plazo de trabajo popular para hacer un acto legislativo en el futuro. Además, tal y como lo aseguró uno de sus voceros, Feliciano Valencia: «Este es un espacio de aprendizaje que no busca el reconocimiento del Estado sino el reconocimiento del pueblo, un espacio que reúne a todos aquellos que no son tenidos en cuenta y busca el desmonte de los aparatos burocráticos».

Diferentes espacios de discusión

En los espacios de discusión sobre las problemáticas concernientes a juventud 53 organizaciones de distintos departamentos y personas no organizadas se agruparon para el debate en la plaza Che Guevara. Luego de una presentación general el grupo se dividió en tres subgrupos que hablaron alrededor de la precarización laboral, los derechos humanos, la objeción por conciencia o las dificultades ambientales y enfatizaron en la estigmatización de la juventud y la criminalización de la protesta social.

Hubo otros escenarios de relevante discusión. En la Facultad de Ciencias Humanas unas 700 personas distribuidas en 12 mesas dialogaron acerca de las problemáticas que aquejan a las mujeres, las poblaciones urbanas e indígenas así como los conflictos frente al agua, el conflicto social y armado y su solución política o las víctimas de violaciones a los derechos humanos y de desplazamiento forzado. En las discusiones fue transversal el tema del despojo y la usurpación de tierras y recursos por parte de las empresas transnacionales y principalmente se concentraron en gran medida en la exclusión por parte del Estado y su consecuencia en la calidad de vida de las habitantes y pobladores de las regiones presentes.

En la mesa del agua, la presencia de unas 50 personas de todo el país permitió visibilizar las diferentes problemáticas que suceden alrededor de algo que la mesa concluyó que es algo más global que el simple líquido ya que se ve afectado también en relación a la minería, al petróleo, a la soberanía alimentaria —como por ejemplo la afectación de la palma aceitera que seca los suelos— o a la militarización. La mesa de discusión también sirvió para socializar experiencias de acueductos comunitarios y acabó concluyendo que es necesaria la lucha por el referendo del agua.

Un grupo menos numeroso asistió a la mesa del sector LGBT en la Facultad de Sociología donde 14 personas de seis organizaciones dieron sus opiniones frente a la diversidad sexual y las contradicciones entre las políticas públicas y el tratamiento de la prostitución.

Luchas estudiantiles

Con respecto a las mesas de educación universitaria, las más de 200 personas participantes decidieron reunirse primero en una plenaria donde hablaron de la situación actual de las universidades públicas e hicieron un breve contexto de la misma. Hablaron de la problemática actual, de las propuestas organizativas que surgieron del encuentro en Manizales realizado en abril de este año y recordaron los principales ejes de las luchas estudiantiles. En relación a la problemática actual, hablaron de la Ley 30 o de la autonomía universitaria mediada por intereses externos —insistiendo en que la educación está dirigida a garantizar el personal para las multinacionales—. Entonces, las propuestas que surgieron del encuentro fueron crear mesas de trabajo sobre bienestar universitario, reforma académica, financiación y autonomía y democracia.

Los principales ejes de las luchas estudiantiles fueron: autonomía y democracia, financiación, reforma académica, bienestar para una vida digna, relación universidad-sociedad y modelo pedagógico. Sin embargo, el eje de la relación universidad-sociedad se eliminó al entender las personas participantes que ese punto está inmerso en todos los anteriores. Entonces, el grupo se dividió en 5 mesas que correspondían a los ejes de las luchas estudiantiles.

Tierra y trabajo

En las mesas de trabajo para discutir las transformaciones necesarias para un nuevo país, más de 700 personas obreras y campesinas discutieron entre consignas y largos debates el problema de la soberanía. Así, la tierra, la identidad y un trabajo digno para una vida digna son los temas fundamentales que alientan las discusiones y lanzan las propuestas de transformación. Se exige entre muchas propuestas el reconocimiento de los territorios, la propiedad común y el reconocimiento de la soberanía sobre las riquezas. Muchas propuestas se enfocaban en la recuperación, entre muchas otras cosas, de los saberes ancestrales y los usos del territorio para unificar una lucha conjunta por los recursos. La mayoría de las voces expresaban sus angustias y lanzaban las propuestas de cambio entre explicaciones de abusos de las empresas transnacionales, la desarticulación del tejido social, los proyectos legislativos ofensivos contra la población (como el Decreto 013 sobre regalías o el Decreto 2335 sobre privatización), la cooptación de los movimientos sindicales, la temible corrupción, el despojo de las tierras o el empobrecimiento.

En el terreno de las propuestas éstas se enfocaron a cómo garantizar la unidad popular desde espacios alternativos de trabajo garantizando el empleo para las nuevas generaciones transformando el modelo neoliberal. Una de las conclusiones de las mesas de debate es la necesidad de garantizar los derechos a la salud, la educación, el trabajo, la vida digna y que los procesos logren un verdadero diálogo interétnico y la soberanía se haga realidad.

La enfermedad como experiencia revolucionaria

La mesa dedicada al tema de salud contó con la participación de 65 personas de Cundinamarca, Cauca, Nariño, Valle, Urabá antioqueño, Huila, Barranquilla, Antioquia y Arauca. La discusión fue nutrida desde diversos sectores (estudiantil, sindical, profesional, laboral, campesino, pensionado, usuario) y partió del establecimiento de algunas bases sobre las cuales posteriormente plantear propuestas que permitan articular a todo el sector. La primera de ellas fue la consolidación de una meta: trabajar para que la salud sea un derecho entendiendo ésta como una cuestión integral que no se reduce a la enfermedad sino que incluye otros elementos que permitan la vida digna.

Algunos acuerdos en la mesa de debate resolvieron que el modelo actual tiene como principal elemento la intermediación del sector privado en un proceso permanente de reestructuración del sector público con la disminución de las garantías laborales como eje básico. Así, la derogatoria de la Ley 100 fue un objetivo que pretende ser mandato para el Congreso de los Pueblos.

Una cuestión que apareció en el debate es que las reivindicaciones históricas que se han planteado en el sector salud han partido de la existencia de las enfermedades tomándolas como punto de partida de una protesta que se manifiesta en los cuerpos.

Comunidad afrocolombiana

Por otro lado, la comunidad afrocolombiana se reunió en dos mesas distintas en las que había unas 125 personas en total del Valle, Nariño y Cauca. La discusión en estas mesas giró en torno a la propuesta de que cada pueblo tenga las características de una nación. Esta propuesta está relacionada con denuncia de la exclusión de estas comunidades en el Congreso de la República aunque se diga que se tienen en cuenta las etnias y las múltiples culturas de Colombia.

La complejidad de la discusión impidió obtener mayor claridad en las propuestas. Sin embargo la intención es exigir que en el mandato de los pueblos las legislaciones no sean unitarias y que haya una lógica de muchas naciones dentro de una gran nación colombiana para que sus necesidades y peticiones se tengan en cuenta y se lleven a cabo.

Sigue el Congreso

La programación de los debates del Congreso de los Pueblos continúa el 10 de octubre cuando se desarrollarán las mesas por región previamente a la la socialización de los informes de las discusiones que se dieron por sectores y temas.