Crónica de la instalación del Congreso de los Pueblos

Bogotá DC, Octubre 09 de 2010

La plaza Che de la Universidad Nacional se vistió de colores, fiesta, arengas, alegría y diversidad en el marco del Congreso de los Pueblos el 9 de octubre de 2010, una apuesta desde los sectores populares para construir una propuesta de país fundamentado en la vida digna.

La convocatoria para el acto de instalación era a las 10 de la mañana, pero a esa hora la plaza estaba a medio llenar. Pero pronto en casi un abrir y cerrar de ojos, la plaza se había llenado y se hacía sentir la presencia de estudiantes, afrodescendientes, maestros, organizaciones barriales, municipales y populares en general, entre otras. Los participantes iban llegando con muchas expectativas y reencontrándose con abrazos afectuosos de amigos, conocidos y compañeros de la vida, proyectos y sueños.

Entre arengas alusivas al congreso, a la lucha popular y a la memoria de quienes han muerto por entregarse a las causas sociales, inició la intervención de Feliciano Valencia, indígena Nasa perteneciente al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), reconocido por animar los procesos comunitarios en el norte del Cauca, vocero de su comunidad a nivel nacional y uno de los principales impulsores de la Minga Nacional de Resistencia de los Pueblos Indígenas de La María en Piendamó realizada en el 2008 y que terminó en Bogotá en exigencia a los derechos indígenas. Su intervención inició afirmando que en el Congreso de los Pueblos estaban congregadas personas de diferentes culturas, creencias religiosas, animadoras en trabajos populares de barrios, comunas y demás. El público mientras tanto conservaba silencio para escuchar las palabras de quien es considerado por algunos una autoridad.

Los problemas logísticos de sonido tuvieron su primera mala jugada. Las palabras de Feliciano se postergaron entonces y fueron reemplazadas por las arengas de los congresistas generando un derroche de energía que convocaba a la unidad.

Las palabras del animador continuaron resaltando la importancia y la necesidad de reencontrarse teniendo en cuenta la difícil situación en la que se encuentran los pueblos colombianos y la sociedad en general por los hostigamientos de los diferentes actores armados. «La lucha de las organizaciones sociales se hace en medio de los tiros, la guerra y las minas antipersonales», afirmó, pero también la pugna con las empresas transnacionales —principalmente mineras que atentan contra la madre tierra en territorios indígenas y afrocolombianos sin contar con la aprobación de estos—, el desplazamiento forzado, la falta de empleo digno, la decadente prestación del servicio de salud. «No declinemos por más dura que sea la guerra», agregó.

Luego sus palabras se centraron en informar de las actividades llevadas a cabo en el marco del Congreso por parte de los participantes: «Desde hace tres días hemos dejado la pala, el machete, las semillas y la tierra para venir. Nos hemos venido con lo que tenemos: sueños, protestas, pliegos, iniciativas, proyectos, reivindicaciones». Todo esto porque como él afirmó es muy importante que las regiones se encuentren para conversar y seguir buscando caminos de unidad. El público mientras tanto a pesar de los problemas de sonido permanecía atento a las palabras de Feliciano.

Luego de una nueva pausa por problemas de sonido que interrumpieron la palabra en algunas ocasiones, continuó haciendo homenaje y memoria a quienes han entregado su vida por alcanzar el sueño de una justicia y un mundo mejor. En ese sentido recordó al Che Guevara —que en estas fechas se conmemora su muerte— o a Manuel Quintín Lame, luchador indígena Nasa quien lideró la defensa del territorio en la primera mitad del siglo XX y fue una autoridad e inspirador de las luchas indígenas. Su reconocimiento continuó haciendo referencia a los demás mártires del pueblo —campesinos, luchadoras y luchadores— que pagaron una alta cuota para procurar un cambio.

El Congreso de los Pueblos —continuó la intervención— es un espacio para que los sectores excluidos converjan para que entre todos se aporten ideas y se planteen alternativas «con quienes estamos aquí pero también con los vendedores ambulantes, con los indigentes y con todos aquellos que están por debajo de la línea de pobreza, con todos ellos, los que han sido excluidos construiremos la revolución».

Las palabras de Feliciano continuaron animando a los asistentes para que participaran de manera activa de cada una de las mesas de trabajo y luego hizo la presentación de la manera cómo estaba estructurado el Congreso, presentó las líneas temáticas e hizo énfasis en la necesidad de abordar las tres líneas: estrategias, caminos a seguir y la metodología. También informó sobre las líneas de coordinación que hará seguimiento el Congreso y que en total había 212 organizaciones convocando al evento.

Por último informó sobre la agenda pensada para los siguientes días en que destacó que el domingo 10 de octubre «nos vamos a congregar las diferentes regiones para ir recogiendo lo que se trabajó el sábado e ir recogiendo las tres líneas de acción». Para el lunes «vamos a dar tiempo a las relatorías no a sintetizar sino a traer los elementos para la discusión y así definir el camino de acción» e invitó a la marcha a la plaza de Bolívar para el martes 12 de octubre que concluirá con la presentación de artistas que se unieron al Congreso. Indicó, entre estos, a Andrea Echeverry (Aterciopelados), La Orquesta 33 y un grupo de gaiteros. Terminado el concierto está previsto que se posicionen los mandatos del Congreso de los Pueblos y se reafirme la posición de exigencia ante el Gobierno. Continuó explicando que, finalmente y luego de un abrazo, se producirá el regreso para seguir trabajando en las regiones insistiendo que se seguirá legislando de manera itinerante en cada uno de los lugares de trabajo de los congresistas.

Para culminar y dar la apertura a las mesas de discusión convocó a «los muertos que no están muertos, al Dios de justicia y libertad, a los guías espirituales naturales», así como a todas las personas que por diversas razones no pudieron asistir al Congreso. Convocó también la sabiduría de todos los asistentes para que fluyan las ideas y se logren buenas conclusiones. Feliciano continuó haciendo mención a personas víctimas de persecución y concretamente a la senadora por el Partido Liberal Piedad Córdoba, inhabilitada por la Procuraduría de la Nación para ejercer cargos públicos por 18 años tras señalarla de hacer apología a las FARC. También habló de Aida Quilcué, ex consejera del Consejo Regional Indígena del Cauca y víctima de persecución razón por la cual no pudo asistir al congreso. Por último recordó a los presos políticos y a los secuestrados.

«Con esta ruta empezamos a trabajar. No se queden en las carpas ni mirando los árboles sino que vamos a discutir. En la noche habrá espacios de esparcimiento así que aprovechemos éste para discutir». Continúo haciendo énfasis en la importancia del Congreso: «Estamos haciendo historia» y de esta manera dio apertura al evento cerrando su intervención con una de las frases que guía la construcción de los planes de vida: «Nos jugamos la vida para seguir viviendo».

Con estas palabras Feliciano Valencia cerró su intervención acompañada de arengas y consignas de los demás participantes que hacían sentir la esperanza y la apuesta por contribuir a una propuesta de un nuevo país basado en la vida digna. «Congreso de los Pueblos, poder, democracia y socialismo» era una de las arengas que más se escuchaban.