Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y popular

 

 

 

 

Desde el 12 de septiembre de 2013 y como resultado del paro agrario del mes de agosto, sectores y organizaciones populares instalaron la Cumbre Agraria. Desde entonces se ha venido construyendo una perspectiva colectiva y común sobre la problemática del sector agrario, pero sobretodo de las demandas y reivindicaciones ante el Estado. Resultado de este trabajo colectivo y como expresión de la unidad política de las organizaciones sociales que se vinculan, los días 15, 16 y 17 de marzo, se reunieron más de 4000 dirigentes campesinos, indígenas, afrodescendientes y urbanos en la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y popular1.

 

En esta Cumbrese construyó un pliego unitario que recoge las demandas y las exigencias al Estado colombiano y determinó que la primera semana de mayo reiniciaría el Paro si el gobierno no cumplía con el pliego y con los demás acuerdos incumplidos del pasado. Este pliego fue entregado a la presidencia de la república el 4 de abril, y desde entonces el gobierno ha convocado en 3 oportunidades a la comisión política de la Cumbre sin lograr el cumplimiento de las demandas. Por esta razón, desde el pasado 28 de abril, y por convocatoria de diversos procesos campesinos, como las “dignidades” del café, del arroz, de la papa, entre otras, en Colombia estamos en Paro Agrario.

 

El gobierno sostiene en la actualidad procesos de negociación con la Cumbre Agraria y con los procesos de Dignidades Campesinas, buscando detener el paro y argumentando que estas organizaciones tienen intereses políticos electorales, ya que la imagen del presidente Juan Manuel Santos se ve fuertemente afectada para la reelección del próximo 25 de mayo. Sin embargo, es evidente que más allá de la coyuntura electoral, existe una crisis profunda entre los sectores campesinos ocasionados por la expansión de la agroindustria, por la contra-reforma agraria que hizo el paramilitarismo, por los TLC, por las políticas minero-energéticas y por el histórico abandono del Estado. Por esta razón, el pliego unitario de la Cumbre Agraria trasciende las exigencias puntuales y busca negociar la política pública para el sector agrario del país.

 

Desde que se el gobierno convocó a la Cumbre el pasado 11 de abril, se ha logrado argumentar que existen razones estructurales y propuestas integrales en el pliego que no han sido escuchadas ni acogidas por el gobierno y por el Estado, y que por esta razón no solo es legitimo y justo el paro, sino que es necesario. Se ha exigido al gobierno, a través del ministro del interior Aurelio Iraggory, la instalación oficial de una mesa única nacional de negociación que tenga carácter definitorio y de concertación y no meramente consultivo, y que tenga como mínimos las exigencias contenidas en el pliego unitario de la Cumbre Agraria, que buscan transformar la política pública. También se ha exigido en este proceso de negociación, que se garanticen las condiciones para desarrollar la protesta y que cesen las violaciones a los Derechos Humanos que desde el pasado 28 de abril han protagonizado las fuerzas represivas del Estado.

 

El próximo martes se retomarán las negociaciones entre el gobierno y la comisión política de la Cumbre Agraria donde se espera conocer el borrador del decreto que instalaría la Mesa Única de Negociación; hasta entonces, las cerca de 30.000 personas de diferentes regiones, organizaciones y procesos sociales que bloquean las vías y protestan por sus derechos seguirán en Paro.

 

 

 

1 Coordinador Nacional Agrario (CNA)-Congreso de los Pueblos; Mesa de Interlocución Agraria (MIA)-Movimiento político y social Marcha Patriótica; Proceso de Comunidades Negras (PCN); Mesa de Unidad Agraria (MUA); Coalición de Movimiento y Organizaciones Sociales de Colombia (COMOSOC); Movimiento por la Constituyente popular-MCP; Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC); Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO); Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC) Asociación Campesina Popular (Asocampo)