CONSTRUYENDO LA PAZ DESDE EL MOVIMIENTO SOCIAL

CdPueblos Noticias noviembre 19, 2012

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CONGRESO DE LOS PUEBLOS CONSTRUYENDO PAZ PARA UNA VIDA DIGNA

Estamos en un momento en el que los más diversos sectores han empezado a

hablar de Paz. Quisiéramos que estos esfuerzos fructificaran en la construcción de paz para una vida digna, en beneficio de las comunidades indígenas, campesinas, negras, pobladores barriales, de los desempleados, de los y las jóvenes sin oportunidades ni de estudio ni trabajo.

Las organizaciones y procesos que conformamos el Congreso de los Pueblos, por convicción y principio político, hemos venido planteado desde nuestros orígenes, la necesidad de construir de manera conjunta una propuesta de paz, desde y para el pueblo colombiano. En el marco del debate de la Paz, como Congreso de los Pueblos, queremos de manera clara y precisa señalar:

1. Que entendemos la construcción de la Paz como un proceso con participación desde las bases, no como una acción coyuntural.

2. Cualquier propuesta de Paz debe ser construida respetando las dinámicas locales, regionales; respetando las historias, las particularidades y especificidades de las comunidades;

3. Para el congreso de los Pueblos, la paz no se reduce al silenciamiento de los fusiles ni al desarme de los grupos insurgentes. La negociación con las insurgencias es un paso muy importante, pero la paz no se agota en este punto.

4. Asumir la construcción de la Paz para Colombia, implica un diálogo a varias voces donde estén: El movimiento social, las insurgencias, el Estado y los poderes económicos; los partidos políticos, los procesos eclesiales y que cuente con el acompañamiento y los buenos oficios de las iglesias y la comunidad internacional, entre otros.

5. Trabajar por la Paz implica que se asuman estrategias para superar problemas sustanciales de las comunidades en términos de lo social, lo político, lo económico y lo jurídico, para la construcción de vida digna.

6. La construcción de la paz, requiere que se asuman las propuestas que históricamente han venido planteando las comunidades en innumerables pliegos, en múltiples acuerdos incumplidos.

Saludamos, una vez más, todas las propuestas que buscan aportar a la construcción de la paz para Colombia, pero creemos que ésta solo podrá alcanzarse en espacios en los que la participación de las comunidades sea efectiva, vinculante y cuente con todas las garantías. Hablamos de espacios propios, frutos de los caminos andados como procesos sociales, en los que se expresen sin restricciones nuestras voces y nuestros sueños, que se sustenten en nuestros propios mecanismos de participación. Por ello, si bien valoramos la iniciativa, consideramos que escenarios como las Mesas convocadas por el Congreso de la República no representan la trayectoria de los procesos sociales y populares en las apuestas de construcción de paz, ni deben ser los espacios últimos donde se de cuenta plenamente de las propuestas que venimos estructurando.

Continuaremos construyendo un gran movimiento social para la paz desde la articulación y convergencia política y social. Por ello le hemos apostado plenamente a la construcción de la Ruta Social Común para la Paz, un espacio abierto y en permanente crecimiento, para juntar los pasos, las voces y los acumulados del movimiento social y popular para la paz.

Proponemos al pueblo colombiano, a las diversas iniciativas y organizaciones que trabajemos en la Construcción de un Congreso para la Paz, como propuesta Integral, para superar por la vía política y de los argumentos, los problemas esenciales de las comunidades; una solución que abra ventanas de vida, puertas de futuro y caminos de dignidad para nuestro pueblo.

Un Congreso para la paz hecho con y desde la gente, sus luchas y sus dinámicas organizativas, hecho en la movilización contundente que ha sacudido la realidad nacional para oponerse a un modelo de muerte. Un Congreso abierto a la participación de todos y todas quienes consideran que la paz se construye con justicia social y vida digna para los pueblos. Sigamos generando diversas iniciativas y experiencias de paz, construyendo comunidad, hechos y expresiones de vida digna, que sintetiza la propuesta que le hacemos al pueblo colombiano.

Experiencias diversas que tienen rasgos indígenas, afros, campesinos, de pobladores urbanos; tienen trazos y huellas de hombres, mujeres, jóvenes y trabajadores, enamorados sus territorios, de este país que pintamos con color de múltiples pensamientos, con rostros diversos y emancipadores. De ahí nace la decisión y la autoridad para pensar y proponer que el movimiento social y popular está resuelto a convertirse en parte activa y permanente de la construcción de paz y de la solución política del conflicto social y armado que vive el país.

Los y las convocamos a avanzar conjuntamente para sintonizar las distintas iniciativas sociales, construir hermanamiento a través de la acción y el pensamiento, elaborar propósitos comunes y, ante todo, abonar colectivamente la posibilidad de un país digno y justo. Caminemos, conversemos, recojamos, articulemos, motivemos, propongamos por los territorios de nuestro país y encontrémonos en la preparación del Congreso para la Paz.

Congreso de los pueblos, 21 de noviembre de 2012

 

Bogotá, plaza de Bolívar, noviembre 15 de 2012

El día de ayer se desarrollo con éxito el Foro Social Común para la Paz con Justicia Social, nos reunimos más de 500 personas en la Plaza de Bolívar de Bogotá a construir paz, a continuación la declaración política del evento:

DECLARACIÓN POLÍTICA
FORO SOCIAL COMÚN PARA LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL
Bogotá, plaza de Bolívar, noviembre 15 de 2012
Nos reunimos en foro social común popular para ratificar nuestra voluntad férrea de contribuir con la reconciliación y la construcción de la paz con justicia social. Se ha abierto un proceso en el país que debe conducir a la solución política al conflicto social, político, económico y armado; lo saludamos y le apostamos porque tal propósito no es viable, ni legítimo, ni duradero si no se garantiza la participación social popular.
No estamos reclamando un silla en la mesa de diálogos iniciada en la Habana entre el Estado y las FARC – EP, ni en el eventual proceso que se inicie con el ELN. Estamos exigiendo una participación real y decisoria porque somos las víctimas de las nocivas políticas que gobierno tras gobierno se han impuesto al pueblo colombiano en beneficio del gran capital nacional e internacional. Por ello es inevitable que discutamos cuál es el modelo económico para la paz, no aceptamos que el gobierno dé por hecho que este no es un tema de diálogo.
Monumental equivocación cometería el presidente Santos si piensa que la paz será una realidad haciendo caso omiso de la necesidad de superar las causas estructurales del conflicto en el país, profundizado por su gobierno con la imposición de las locomotoras del desarrollo que han sido confrontadas y rechazadas por el pueblo colombiano librando heroicas luchas en medio de la represión estatal.
No aceptamos que en el marco de la política de confianza inversionista se explote nuestros recursos naturales; se extranjerice, despoje y concentre la propiedad de la tierra y de los territorios; y se legisle para aumentar aún más las escandalosas ganancias del sector financiero, la agroindustria y la minería extractiva. No aceptamos que se continúe empobreciendo al pueblo colombiano reduciendo el presupuesto para la inversión social, convirtiendo en fuentes de acumulación capitalista la salud y la educación, tercerizando la contratación de la mano de obra y precarizando a la clase trabajadora generadora de la riqueza del país; imponiendo leyes agrarias y mineras en contravía de los planes de vida de las comunidades rurales; disponiendo de los territorios urbanos para la acumulación capitalista, e imponiendo una ley de víctimas funcional al acaparamiento y despojo de tierras.
La confrontación armada en el país es sólo una de las expresiones del conflicto que vivimos. También existe un conflicto social manifiesto en la resistencia civil y la movilización política de los sectores sociales populares en oposición a las políticas neoliberales, en medio de las cuales hemos propuesto alternativas para lograr la paz social, política y económica.Saludamos los diálogos entre la insurgencia y el gobierno para buscar una solución política al conflicto social y armado, y exigimos que se inicien inmediatamente con los sectores sociales populares para que la paz sea viable y duradera.
Hoy dimos un nuevo impulso al proceso de construcción de una agenda social común que seguiremos llenando de contenido y que contempla, entre otros temas, los siguientes: Reforma agraria integral; derecho al territorio urbano; derechos territoriales de las comunidades campesinas, afrocolombianas e indígenas; derechos de las mujeres; reconocimiento de la existencia de los presos políticos; empleo digno y bien remunerado; salud y educación pública y gratuita; nacionalización de los recursos naturales; redistribución de la riqueza; controles y condiciones para la inversión extranjera; protección de la economía nacional y fomento a la economía popular; cese a la represión estatal y garantías para la protesta social y la participación política popular; verdad, justicia y reparación integral y garantías de no repetición. Proponemos que estos temas sean discutidos en el marco del proceso de paz, con nuestra participación y de cara al país.
Continuaremos construyendo la agenda social para la paz desde la articulación de las diferentes estrategias que hoy están construyendo las plataformas y organizaciones sociales: el Encuentro internacional de Paz; el Congreso Nacional para la Paz; las Constituyentes Regionales, Locales y Sectoriales por la Solución Política y la Paz con Justicia Social; los Consejos Territoriales de Paz; las apuestas de paz de las mujeres; la movilización por la defensa de la educación y la salud pública; los Foros Ecuménicos para la Paz; la lucha por la verdad, la justicia y la reparación integral; y todas las iniciativas locales y sectoriales por la paz. Estrategias que podrían confluir en escenarios comúnes de deliberación y decisión social y popular a nivel local, regional y nacional, y convertirse en un freno de las políticas regresivas, antipopulares y generadoras de violencia social y política.
Avanzaremos hacia niveles más amplios de unidad convocando a un gran Movimiento Social por la Paz, que articule y movilice a amplios sectores sociales y políticos y especialmente al pueblo colombiano. Concentraremos nuestras fuerzas y convocatorias en torno a un proceso permanente, gradual y creciente de movilización unificada por la paz. En este propósito convocamos al pueblo colombiano a expresarse en las calles, en todos los rincones del país, en grandes movilizaciones para el 2013, año de la lucha por la paz y la solución política.
Ruta Social Común para la Paz