[Interés] “Campaña permanente pro-construcción Casa de los Pueblos”

 

 

 

Abril 10 de 2018

 

Che Guevara: 50 años caminando la Utopía

 

En el marco de la conmemoración de la obra de Ernesto Guevara de la Serna, El Che, a 50 años de su caída y paso a la lucha permanente, el Congreso de los Pueblos como parte de la “Campaña permanente pro-construcción Casa de los Pueblos”, desarrolla un proceso de creación colectiva de 5 obras gráficas con las técnicas de serigrafía, ilustración y reproducción litográfica, que expresan el sentido simbólico de la rebeldía como expresión humana, la defensa de un horizonte de emancipación y de lucha por otra humanidad posible.

“La revolución es una ciencia, todos los días se descubre y se construye. Pero también es arte, es la posibilidad de crear”, dice convencido Máximo Aponte, artista plástico, hoy encargado de darle vida a una obra de arte conmemorativa que tiene como elemento central los cincuenta años de la muerte del Che Guevara.

Máximo, oriundo del Valle, se interesó por la pintura desde pequeño, y en su época de estudiante de artes quiso saber de éstas no sólo desde el acto mecánico, sino desde por qué y para qué hacemos arte los seres humanos. Por eso, desde su taller, y con su overol bien puesto, trata de responderse preguntas y a la vez abrir interrogantes con una obra que se sale del icono, del santo, y que más bien presenta un ciclo, un camino de incertidumbres en el que hay avances, así como desgarros y rupturas.

“Tomamos elementos de la Revolución de octubre, de El Capital de Marx, como una forma de lectura y comprensión del mundo, pero lo central de esto es la vida de Ernesto Guevara, que es un joven en el momento de salir de su casa a recorrer el mundo -supuestamente con la razón y la formación suficiente- pero resulta que el mundo lo confronta y transforma; y regresa nuevamente a su casa escribiendo que quien escribe eso ya está muerto, porque el que volvió fue otro. La realidad del viaje le llega de a poco y le va determinando que lo que piensa del mundo, no necesariamente es el mundo. Entonces el mundo lo atropella, lo prueba, lo vence, lo transforma, y muere. Pero renace en otro, es decir, es un proceso de re-nacimiento”, explica Aponte mientras su voz dibuja.

La obra, compuesta por cinco momentos, inicia en algo orgánico, pasa por lo figurativo, continúa en lo expresionista, y termina en lo abstracto. El primer momento, llamado Náufrago del viento, es una especie de contrasentido, “es lo que hace la poesía, porque es una manera de decir con palabras, a pesar de ellas. La poesía tiene que violentar el lenguaje para poder decir algo, las revoluciones tienen que violentar la realidad para poder transformarla, y en las revoluciones se naufraga, y se naufraga en el viento”, dice Máximo.

Vulnerable, segundo momento de esta obra, hace referencia al homo sapiens, a esa especie en vía de extinción. Allí están los personajes en un ecosistema agreste donde fueron empujados, “pero los personajes tienden a pasar a la categoría fantasmal, son huecos, quedan huellas por ahí de lo que pasó” y pueden desaparecer definitivamente como especie, como los últimos revolucionarios de América Latina que hicieron de la insurrección un camino y una posibilidad para los condenados de la tierra.

El tercer momento, una obra donde resaltan colores oscuros como el negro y el rojo, no es, según Máximo, una obra bonita en términos del paisaje. El título Un regalo para Terán, hace referencia al día en que fue ejecutado el Che. “Ese día Mario Terán estaba de cumpleaños, y le dieron ese regalito”.

En la pausa, o en la pausa crecemos, es el cuarto momento, “es la naturaleza que se transforma, pero también aquí hay algo que se cultiva, que nace. Después de toda esa pausa, después de toda esa reconsideración, como cuando las ciudades se enmontan, se deshabitan, y empieza a crecer nuevamente la naturaleza. De aquí vuelve a regenerarse algo, y después se llega de una manera completamente distinta”.

Finalmente, el quinto momento, que se refiere a los Ausentes y Silentes Presentes Siempre Ahí, es continuidad evolutiva y ruptura a la vez, es también el inicio de un nuevo proceso.



		
		

Esta creación, para Máximo, ha sido un proceso de reflexión: “Estudiando a Guevara entendí eso de que la revolución es un como el arte, porque es de rigor, de estudio, de comprensión, pero también es una decisión de creatividad. A veces yo le atribuyo un poco el que nuestro proceso sea tan lento, a eso. Si el pueblo quiere tener verdadero poder, no basta con la buena voluntad, no basta con el voluntarismo, no basta con las ganas, se compromete a estudiar, a ser consciente de sí y para sí, o no llegaremos a ninguna parte”.

Cada momento de la obra, realizada en técnica de serigrafía, tendrá 100 ejemplares con los cuales elaboramos una carpeta de 5 piezas originales sobre papel de 50 X 70 centímetros. Cada obra no solo tiene emociones, ideas y sueños, con el aporte solidario de muchas personas, también tendrá ladrillos que nos permitan construir para la vida digna la Casa de los Pueblos, un sueño colectivo que a través del esfuerzo cada vez está más cerca, por ello esperamos contar con la asistencia, participación y aporte de todas aquellas personas que se atreven a volver los sueños realidad.

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