“Más que un pliego de exigencias, un programa continuo de lucha popular por el derecho a la ciudad”

CdPueblos Ciudad abril 8, 2014



Iniciado el tercer día del Foro Social Urbano, Alternativo y Popular, la agenda sigue construyéndose alrededor de apuesta y propuestas por el derecho a la ciudad como totalidad diversa en la que habitan, además de pueblos, necesidades específicas en cada territorio.

En Colombia todas las ciudades no son iguales desde sus problemáticas; la vasta urbanización ha creado ciudades de todo tipo que van desde grandes conglomerados con amplios procesos de expansión urbana e industrial, hasta pueblos grandes, tan simples en su organización que no son más que una réplica a gran escala de los sectores rurales, y por ello no gozan del mismo progreso o inversión social de las grandes urbes.

Además de esto, hay que tener en cuenta que la formación de estas grandes y reconocidas ciudades estuvo adherido, en gran parte, a una circunstancia de migración masiva de campesinos en las épocas industriales, de desplazamiento forzado de las comunidades rurales por causa del conflicto y, también, de la llegada de megaproyectos y transnacionales al territorio colombiano, es decir, lo urbano está mayoritariamente construido por lo rural. Una razón suficiente para no sectorizar la protesta social que se viene dando en el país en defensa de la tierra y la identidad nacional.

Por ello, las comunidades presentes en el Foro Urbano Alternativo hacen un llamado a la continuación de la lucha popular desde la creación de espacios de debate, en los que la gente pueda construir de manera colectiva propuestas y acciones concretas que respondan a los abusos del poder estatal y a la necesidad de una vida digna en clave del derecho a la ciudad, desde lo urbano, y al campo desde lo rural.

¿Cuál es la ruta a seguir?

Si bien, se acuerda que la creación de espacios de debate es fundamental al momento mismo de asentar una lucha colectiva, también es urgente pasar de los procesos reivindicativos a acciones concretas que representen un cambio significativo en los modelos económicos, políticos y sociales que, hoy día, impulsan el desarrollo del país y que obedecen a los intereses de una minoría y no a la necesidad real de los pueblos. Ante esto, se debe continuar con el fortalecimiento de los procesos de base que ya existen en las localidades, abrir espacios de debate y participación constantes que atraigan a más comunidades, movilización permanente hasta que haya respuestas estatales o se encuentre una solución pertinente a las problemáticas sociales y definir qué es lo que se busca o se quiere lograr con la protesta y la resistencia social, además de exigir respeto por la criminalización desde el Estado y el señalamiento de los grandes medios de comunicación a la libre expresión y a la inconformidad popular.

Se espera que en los próximos dos días se pueda construir un pliego de exigencias que, más que una lista de peticiones que pueden pasar desapercibidas por el gobierno nacional, sea la construcción de un programa de lucha popular que concentre el trabajo de las comunidades y la búsqueda continua del respeto a los derechos, también la formación de sujetos políticos en función del bienestar humano.