Sommet agraire, paysan, ethnique et populaire

 

 

Dès la fin de la dernière grande grève agraire d’août 2013, à partir du 12 septembre 2013, de nombreuses organisations sociales et populaires se sont réunies dans le processus du Sommet agraire. Depuis cette date une proposition collective autour d’une vision commune sur les problématiques du secteur agraire et surtout sur une plate-forme de revendications à présenter au gouvernement se sont construites. Ce processus a culminé du 15 au 17 mars dernier, lorsque plus de 4000 délégué-es des secteurs, paysans, autochtones et afrosdescendants se sont réunis lors du Sommet agraire, paysan, ethnique et populaire, dans un exercice de convergence des organisations sociales et d’unité politique.

Lors de ce Sommet, la plate-forme unitaire, qui inclut les revendications présentées au gouvernement, ainsi qu’un plan d’action qui incluait un départ en grève le premier mai en l’absence de satisfaction des demandes présentées et des accords antérieurs non respectés, a été adoptée. Cette plate-forme a été remise au gouvernement officiellement le 4 avril, s’en sont suivi 3 rencontres entre les portes paroles du Sommet et le gouvernement, ce sans parvenir à un accord sur l’installation d’une table de négociation. Ainsi, le 28 avril dernier nous sommes entré en grève, tout comme d’autres secteurs tels le mouvement des « dignités » réunissant des secteurs de producteurs de patates, de café et de riz entre autres.

En ce moment le gouvernement est aux prises avec deux négociations, celle du Sommet agraire, et celle du mouvement des dignités. Il tente de mettre un terme à la grève en la délégitimant, accusant les leaders d’obéir à des intérêts de types électoraux puisque cette grève risque fort d’affecter le résultat du premier tour présidentiel le 25 mai prochain. Indépendamment de la conjoncture électorale, il existe une profonde crise du secteur paysan provoquée par l’expansion de l’agro-industrie, la contre-reforme agraire soutenue par le paramilitarisme, les accords de libre-échange, les politiques minero-energétiques, ce ajouté à un abandon historique de l’État des secteurs ruraux. C’est pour ces raisons que la plate-forme du Sommet va bien plus loin que des revendications ponctuelles et aborde des enjeux fondamentaux de politique publique.

Depuis le 11 avril, date de la première rencontre avec le gouvernement, les porte-parole ont conclu qu’il existe des enjeux structurels et comme plusieurs propositions concrètes n’ont pas été prises en compte par le gouvernement, la grève en plus d’être légitime est donc nécessaire. Le Sommet exige au gouvernement, via le ministre de l’intérieur Aurelio Iraggory, l’installation d’une table de négociation regroupant l’ensemble des secteurs avec un pouvoir décisionnel et non une instance simplement consultative avec pour mandat initial la résolution de l’ensemble des points de la plate-forme présenté par le Sommet. Aux revendications de base s’est ajouté l’exigence de garantir les droits à la mobilisation sociale et que cesse immédiatement les actes répressifs et les violations de droits humains perpétrés par les forces de l’ordre depuis le 28 avril dernier.

Mardi prochain les négociations préliminaires reprendront entre le gouvernement et les portes paroles du Sommet, on devrait alors connaître la première version du décret présidentiel qui installera la table de négociation unitaire. D’ici là la centaine de milliers de personnes. D’ici là les prêts de 30 000 personnes mobilisées sur les routes du pays maintiendront leurs actions de blocages et poursuivront la grève.

 

 

 

Desde el 12 de septiembre de 2013 y como resultado del paro agrario del mes de agosto, sectores y organizaciones populares instalaron la Cumbre Agraria. Desde entonces se ha venido construyendo una perspectiva colectiva y común sobre la problemática del sector agrario, pero sobretodo de las demandas y reivindicaciones ante el Estado. Resultado de este trabajo colectivo y como expresión de la unidad política de las organizaciones sociales que se vinculan, los días 15, 16 y 17 de marzo, se reunieron más de 4000 dirigentes campesinos, indígenas, afrodescendientes y urbanos en la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y popular1.

 

En esta Cumbrese construyó un pliego unitario que recoge las demandas y las exigencias al Estado colombiano y determinó que la primera semana de mayo reiniciaría el Paro si el gobierno no cumplía con el pliego y con los demás acuerdos incumplidos del pasado. Este pliego fue entregado a la presidencia de la república el 30 de marzo, y desde entonces el gobierno ha convocado en 3 oportunidades a la comisión política de la Cumbre sin lograr el cumplimiento de las demandas. Por esta razón, desde el pasado 28 de abril, y por convocatoria de diversos procesos campesinos, como las “dignidades” del café, del arroz, de la papa, entre otras, en Colombia estamos en Paro Agrario.

 El gobierno sostiene en la actualidad procesos de negociación con la Cumbre Agraria y con los procesos de Dignidades Campesinas, buscando detener el paro y argumentando que estas organizaciones tienen intereses políticos electorales, ya que la imagen del presidente Juan Manuel Santos se ve fuertemente afectada para la reelección del próximo 25 de mayo. Sin embargo, es evidente que más allá de la coyuntura electoral, existe una crisis profunda entre los sectores campesinos ocasionados por la expansión de la agroindustria, por la contra-reforma agraria que hizo el paramilitarismo, por los TLC, por las políticas minero-energéticas y por el histórico abandono del Estado. Por esta razón, el pliego unitario de la Cumbre Agraria trasciende las exigencias puntuales y busca negociar la política pública para el sector agrario del país.

Desde que se el gobierno convocó a la Cumbre el pasado 11 de abril, se ha logrado argumentar que existen razones estructurales y propuestas integrales en el pliego que no han sido escuchadas ni acogidas por el gobierno y por el Estado, y que por esta razón no solo es legitimo y justo el paro, sino que es necesario. Se ha exigido al gobierno, a través del ministro del interior Aurelio Iraggory, la instalación oficial de una mesa única nacional de negociación que tenga carácter definitorio y de concertación y no meramente consultivo, y que tenga como mínimos las exigencias contenidas en el pliego unitario de la Cumbre Agraria, que buscan transformar la política pública. También se ha exigido en este proceso de negociación, que se garanticen las condiciones para desarrollar la protesta y que cesen las violaciones a los Derechos Humanos que desde el pasado 28 de abril han protagonizado las fuerzas represivas del Estado.

El próximo martes se retomarán las negociaciones entre el gobierno y la comisión política de la Cumbre Agraria donde se espera conocer el borrador del decreto que instalaría la Mesa Única de Negociación; hasta entonces, las cerca de 100.000 personas de diferentes regiones, organizaciones y procesos sociales que bloquean las vías y protestan por sus derechos seguirán en Paro.

 

 

 

 

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Coordinador Nacional Agrario (CNA)-Congreso de los Pueblos; Mesa de Interlocución Agraria (MIA)-Movimiento político y social Marcha Patriótica; Proceso de Comunidades Negras (PCN); Mesa de Unidad Agraria (MUA); Coalición de Movimiento y Organizaciones Sociales de Colombia (COMOSOC); Movimiento por la Constituyente popular-MCP; Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC); Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO); Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC) Asociación Campesina Popular (Asocampo)