Un Censo Agrario sin campesinos y con graves fallas técnicas

CdPueblos Noticias mayo 27, 2014

El movimiento campesino colombiano ya no es un gigante dormido, ha vuelto a caminar por las veredas, los resguardos y las carreteras, retomando la iniciativa para sacar al campo de la crisis generada por los últimos gobiernos. Hemos vuelto a la vida pública para exigir políticas que promuevan la economía campesina, defiendan el medio ambiente, generen mayor bien-estar para la gente y defiendan la producción nacional. Por lo anterior, somos nosotros y nosotras quienes exigimos instrumentos de política pública para cambiar la actual situación del agro. Ante la movilización, el gobierno nacional también plantea que quiere reformar el campo, pero los mecanismos que propone desconocen al campesinado y promueven un modelo al que seguiremos enfrentando. Un ejemplo evidente de esta actitud es la promoción del Censo Nacional Agropecuario.

En contexto

El Gobierno nacional ha reconocido la profunda crisis que vive el campo colombiano y la ausencia de una política seria de desarrollo rural. Tal reconocimiento no es producto de su buena voluntad, sino de los paros agrarios de 2013 y 2014. Ante la crisis y la movilización, el gobierno anunció varias medidas:

1. La reestructuración del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) creando el Viceministerio de Desarrollo Rural.

2. El lanzamiento del Pacto Agrario como mecanismo de diálogo y participación con gremios y organizaciones afines al gobierno (que no se han movilizado) para construir y poner en marcha la política de desarrollo rural.

3. La asignación de recursos para cumplir parte de los acuerdos con cafeteros (PIC), paperos (compra de cosechas) y para la instrumentalización electoral del Pacto Agrario. Para ello ha dispuesto $1,2 Billones y ha reactivado instancias para focalizar proyectos a nivel local (los Consejos Municipales de Desarrollo Rural CMDR), que serán para priorizados a nivel departamental (Consejos Sectoriales Agropecuarios-CONSEA), y aprobados a nivel nacional (por el Ministerio, Viceministerio de Desarrollo Rural y la Junta Directiva del INCODER). Generando una política que en apariencia se define en las regiones con el campesinado, pero que en realidad se decide desde Bogotá con los tecnócratas de turno. 

4. Convocó la Misión de Desarrollo Rural liderada por el Departamento Nacional de Planeación, liderada por economistas reconocidos pero sin participación del campesinado, en el afán de cerrar la brecha entre campo y ciudad, pero sobretodo de superar el retraso del país con el resto del mundo. 

5. Lanzó, en Septiembre de 2013, el 3er. Censo Nacional Agropecuario con programas piloto en Risaralda, Quindío y Norte del Tolima. El Censo es una herramienta fundamental para la actualización de la información agropecuaria, teniendo en cuenta que no se realiza desde hace 44 años. Tal ausencia de información refleja la falta de preocupación del Gobierno por el campo, y es evidencia de porqué por más de cuatro décadas hemos trabajado sobre políticas parciales, sin información adecuada, y con la poca institucionalidad  rural existente al servicio de grupos de interés minoritarios, en especial los grandes gremios de la producción, los grandes propietarios de tierra y los inversionistas foráneos.  

El verdadero propósito del Censo Agropecuario

Algo común que tienen los anteriores anuncios es seguir adaptando el país, normativa e institucionalmente, a la “modernización del campo, y a la inserción a la economía mundial”, garantizando altas tasas de ganancia a la inversión de capitales extranjeros, de ahí que se aprueben gabelas que favorecen a los grandes capitales (1) aunque tales políticas no favorezcan a la economía nacional. 

Orientados por el principio de la “confianza inversionista” y por la ya fracasada apertura económica, se ha propiciado un marco de política basado en  la firma de tratados comerciales y aprobación de leyes que han generado la re-primarización de la economía, consecuencia del énfasis en la explotación de recursos naturales, la exportación de materias primas, y la extrema desigualdad de la propiedad rural. Aquí cobra relevancia la promoción de agronegocios que promueven el empresarismo agrario, mediante la retórica del aumento de las exportaciones y el acceso a mercados mediante Alianzas Productivas y Sistemas Multimodales, cuyo objetivo es integrar a pequeños y medianos productores con grandes inversionistas. En el papel tales sociedades generan utilidades compartidas, pero en la realidad encontramos la explotación del trabajo campesino y el despojo legal de la propiedad de los pequeños agricultores. 

En esa dirección apunta el diseño del 3er. Censo agrocupecario. Tomando como base encuestas por predios con referencia a las fichas catastrales (propiedades registradas por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi) buscando obtener datos económicos donde prima la categorización de “Productor Agropecuario” y de “Unidad Agropecuaria”, para definir políticas y presupuestos orientados a los gremios y los grandes inversionistas, validando las líneas extractivas y de monocultivos extensivos integradas a la “oferta exportadora” del país que prioriza minerales, hidrocarburos, agrocombustibles, higuerilla, maíz, soya, caucho y maderables, entre otros.

Encontramos entonces que para el gobierno el concepto de “Campesino” no tiene cabida. Para nosotras y nosotros, el campesinado es una cultura diferenciada, una población representativa, que viene exigiendo el reconocimiento de derechos colectivos. Esta cultura y población diferenciada se ha expresado ejerciendo autonomía y manifestando su resistencia frente a un modelo neocolonial de especialización y dependencia que se articula al mercado global, pero amenaza con la extinción de las poblaciones rurales. Las economías campesinas son construcciones culturales y sociales del territorio, expresan relaciones de apropiación y cuidado de la naturaleza, y el intercambio económico entre grupos sociales de manera solidaria, donde priman los valores de uso sobre los valores de cambio, manifestándose en diversas formas de producción comunitaria, colectiva y asociativa. Tales culturas, economías y relaciones sociales se caracterizan por sistemas de producción, saberes y tecnologías artesanales que son respetuosas con el ambiente y son sustentables en el tiempo. Además combinan la producción alimentaria, la pesca y la minería artesanal, con el intercambio de excedentes, y con líneas especializadas que llegan a mercados que siguen alimentando a la nación, gracias a la producción de  cafés, cacao, mieles y panela, maíces, fríjoles, yucas y plátanos, cárnicos, solo para mencionar algunos productos.

En los afanes del gobierno, las campesinas y los campesinos no aparecemos ni somos tenidos en cuenta, como ha sido constante en la historia de violencia y de exclusión en estos 200 años de vida republicana. El no reconocmiento del campesinado en el Censo Agropecuario es un nuevo “chicoralazo”.  

Fallas técnicas

Como si esto fuera poco, el Censo tiene graves fallas de orden técnico, al tiempo que arrastra “micos” con oscuros propósitos por parte del gobierno nacional: 

a) El censo se adelanta con premura, sin la adecuada capacitación técnica de los encuestadores. En su afán de presentar resultados, el gobierno sacrifica la calidad de los datos obtenidos, imponiendo cronogramas que no se corresponden con las topografías, extensión y culturas regionales. 

b) Los encuestadores denuncian los altos niveles de precarización laboral a que son sometidos, con bajos salarios, tercerización y malas condiciones de seguridad social. La precarización también amenaza la calidad del trabajo.

c) Variables tan importantes como calidad de la vivienda y acceso al agua potable no son contempladas, con el argumento de que serán diagnosticadas en el censo 2015. 

d) La definición de las Unidades de Producción Agropecuaria UPA’s es difusa e inconsistente: se asume que la mera existencia de un bosque o rastrojo forma una UPA, sesgando los datos finales, con los cuales se pretende ocultar la pobreza y las afectaciones de las políticas agrarias. 

Valga recordar que el Censo Nacional de 2005 también fue señalado de varios errores técnicos que debilitaron su uso como herramienta de formulación de política pública. Ese antecedente también debe ser tenido en cuenta a la hora de evaluar la propuesta de Censo Agrario.     

Nuestro Propósito

Hemos insistido desde las organizaciones, las regiones, y diferentes escenarios de movilización e interlocución con el Gobierno Nacional, sobre la necesidad del Reconocimiento del Campesinado como sujeto histórico, como una identidad cultural, como productor, como generador de relaciones sociales y sujeto colectivo de derechos. Hemos acogido lo planteado en la Declaración Universal de los Derechos de Campesinos y Campesinas, aprobada en el Comité Consultivo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Hemos reafirmado lo planteado en la Sentencia T-763 de 2012 de la Corte Constitucional que reconoce al Campesinado como “Cultura Diferenciada”. Hemos destacado que normas como las Leyes 135/1965, 99/1993 y 160/1994 reconocen formas de Territorialidad Campesina. Hemos insistido en que principios como la Equidad y el Derecho a la Igualdad deberían ser suficientes motivos para que se nos incluya como Población Específica en las Categorías del 3er. Censo.

Hemos planteado tales posturas liderado en diversas Mesas de Negociación Campesina, donde insistimos en que es necesaria una Decisión Política por parte del Gobierno Nacional, abriendo un  debate público por medio de Foros Regionales en Universidades Públicas con Centros de Estudio e Investigación Especializados sobre el tema, que culmine en un Seminario Internacional sobre Derechos del Campesinado, que se divulgue con diversas publicaciones, medios de comunciación para generar así los insumos necesarios para aprobar una Ley Estatutaria que instaure el Reconocimiento de Derechos para el Campesinado. 

También se ha acordado que el Ministerio de Cultura, a través del Instituto Colombiano de Antropología e Historia-ICANH, defina una Línea de Investigación Estratégica sobre Sujeto Campesino y Territorialidad Campesina. También se ha pactado con la Gerencia del 3er. Censo y Directivos del DANE la posibilidad de incluir la categoría de “Campesinos”, así como realizar estudios postcensales para la elaboración de políticas diferenciadas, el diseño de programas y la asignación de presupuestos para implementar soluciones acordes con las problemáticas existentes. 

El censo tiene 183 preguntas y en ninguna nos incluye, para el gobierno colombiano es una política de Estado omitir toda forma de reconocimiento al campesinado colombiano, pues esto los llevaría a replantear la política de entrega de baldíos, por ejemplo. Valga anotar que en la reunión del día 18 de Marzo en las oficinas del DANE en Bogotá con Mauricio Perfetti, Director Nacional del DANE, y el Viceministro de Agricultura, Aníbal  Fernández de Soto, ellos concluyeron que en este censo no nos incluirían porque no estaba claro el concepto ‘campesino’, que tal término genera inconsistencias técnicas, que tal desconocimiento es una decisión de política y que tocaba esperar a censos futuros, en lo que tal vez sí nos incluirían.

A pesar de que se dice que el Censo no es Poblacional, se lo caracteriza como un instrumento de participación “Autodeclarativo” y de “Reafirmación” de los grupos sociales. Por ello incluye a los grupos étnicos (Pueblos Indígenas, Comunidades Afrocolombianas, Negras, Palenqueras y Raizales, y Pueblo Rom) y a sus territorialidades (Resguardos, Territorios Colectivos) con especificidad. Sin embargo, no se nos permite reconocernos en nuestra Identidad de Campesinos y Campesinas, dándonos sólo la opción de “otros”, negándonos como población rural mayoritaria, caracterizada y tipificada por organismos como las Naciones Unidas (PNUD, FAO). Igual acontece con nuestras formas territoriales, de producción y organización económica, al desconocerse la economía campesina y sus características: Familiar, asociativa, diversificada, de autoabastecimiento y agroecológica, en armonía con el medio ambiente.

A partir de esta exclusión, de la ilegitimidad e ilegalidad que conlleva la arrogancia del gobierno y de la Gerencia del DANE, se quieren adelantar las fases siguientes del 3er. Censo en el resto del país, sin considerarnos, diciéndonos que en el Censo Poblacional del 2015 se nos tendrá en cuenta, cuando ya las políticas, planes, programas y presupuestos para el campo del próximo cuatrenio estén definidos sin nosotros.

Seguiremos movilizándonos para que nos reconozcan como Sujeto Colectivo y de Derechos, por ello estamos desarrollando la Campaña por los Derechos del Campesinado, y en Resistencia y rechazo a la aplicación de la Encuesta del 3er. Censo en los diferentes territorios del país, incidiendo en las administraciones municipales, asumiendo acciones colectivas e individuales de rechazo al mismo. 

Somos conscientes de la necesidad de un nuevo Censo Agrario, pero un Censo Agrario sin Campesinos, es una contradicción en los términos.   

En 2014, Año Internacional de la Agricultura Familiar, Naciones Unidas protege los Derechos del Campesinado, mientras el estado y gobierno colombiano los desconoce!

Los Campesinos y Campesinas enfriamos el planeta ante al calentamiento global provocado por las multinacionales, los agronegocios y los explotadores de la naturaleza!

Desde el Congreso de los Pueblos y sus procesos agrarios, llamamos a rechazar y resistir el Censo Agropecuario. 

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Notas

(1) Otorgamiento de Baldíos y Subsidios Estatales de Fomento a la Gran Inversión, estabilidad jurídica, declaratoria de zonas francas, reducción de las regalías, exención de impuesto a la renta y al patrimonio por al menos 10 años, reducción o eliminación de aportes a seguridad social y parafiscales, flexibilización laboral e informalización de la contratación, entre otras.