Rechazamos categóricamente el ingreso de la fuerza pública al alma mater, y exigimos garantías ante esta vulneración a la Autonomía Universitaria que se ha presentado en distintas universidades del país.
Convocamos al conjunto del estudiantado colombiano a hacer parte de la jornada nacional de este 10 de octubre, participando y promoviendo acciones de movilización desde las regiones. Buscamos expresar nuestro inconformismo con el actual modelo de educación colombiano que no responde a los intereses y sueños de nuestro pueblo. Es así, que en diferentes partes del país nos daremos cita para sentar nuestra voz de protesta frente a:
La corrupción, como dinámica propia de un sistema social de acumulación sustentado en el robo, el fraude y la violencia: situación que desde hace mucho tiempo afecta a nuestras instituciones de Educación Superior y que es una de las consecuencias del déficit presupuestal que todas ellas atraviesan. Proponemos y exigimos el establecimiento de las veedurías universitarias sobre los procesos de contratación e inversión pública, y el apoyo técnico para su buen desarrollo.
La protesta social como un derecho fundamental consagrado en el artículo 37 de nuestra Constitución Política y, expresado en al menos tres libertades: la libertad de asociación o reunión, la libertad de expresión y la libertad de huelga. Contrario a ello, viene siendo estigmatizada e instrumentalizada por el gobierno, que ante las diversas formas de movilización del pueblo en ejercicio de su derecho y reivindicaciones, ha respondido con violencia (haciendo uso de la fuerza de cuerpos civiles armados, policías o ESMAD), incitación al odio (declaraciones del gobierno nacional en cabeza del Ministerio de Defensa, donde estigmatiza las manifestaciones tildándolas de estar financiadas por grupos ilegales) e iniciativas en senado y cámara para regularla de manera inconstitucional (por ejemplo, un senador de la ASI, presentó en los últimos días un proyecto de ley para limitarla a un ejercicio de fin de semana), y de otra parte la Corte Constitucional tumbó 29 artículos que buscaban regularla dentro del Código de Policía –Ley 1801 de 2016–, porque los consideraron abiertamente inconstitucionales, violatorios de derechos políticos y de participación ciudadana.
El desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD: que atenta contra el legítimo derecho a la protesta y que lejos de cumplir con una función de antidisturbios, promueve abiertamente hechos de violencia, como los acontecidos recientemente contra estudiantes de la Universidad Distrital, la Universidad Javeriana y la Universidad Pedagógica, donde los primeros se encontraban protestando por los hechos de corrupción al interior de su institución, pero que terminó con el ESMAD lanzando bombas aturdidoras y gases lacrimógenos a las instalaciones de la Universidad Javeriana, afectado al Hospital San Ignacio ubicado en frente, y con el lanzamiento a las instalaciones de la Universidad Pedagógica, de lo que parece ser una granada de fragmentación que hirió de gravedad a varias y varios estudiantes. Rechazamos el uso desmedido de la fuerza por parte del ESMAD que causa daños a la población civil, sus detenciones arbitrarias, el uso de armas no convencionales como bombas recalzadas y la violación sistemática a los Derechos Humanos, todo lo cual además, busca dispersar manifestaciones pacíficas y legítimas de los estudiantes.
La defensa de la Autonomía Universitaria consagrada en nuestra Constitución Política en el artículo 69: nuestras universidades se han convertido en los fortines de casas políticas en cada uno de los departamentos del país. No es la comunidad universitaria (estudiantes, profesores y trabajadores) quien decide los rumbos de las instituciones, sino son agentes externos con intereses económicos y políticos que afectan el buen rumbo de su concepción original: el libre intercambio de ideas, la búsqueda desinteresada del conocimiento y la verdad. Rechazamos categóricamente el ingreso de la fuerza pública al alma mater, y exigimos garantías ante esta vulneración a la Autonomía Universitaria que se ha presentado en distintas universidades del país.
El cumplimiento de los acuerdos firmados entre el gobierno y el movimiento estudiantil: histórica fue la movilización y organización de las y los estudiantes durante el 2018, trabajaron juntos/as en marchas, mítines, paros permanentes y asambleas; soportaron violaciones a sus Derechos Humanos por parte del establecimiento, y con todo ello lograron una serie de acuerdos con el gobierno nacional que vienen siendo sistemáticamente incumplidos, bajo la ya conocida receta del gobierno de sentar al movimiento social colombiano en una mesa, prometer y no cumplir.
En consecuencia, reiteramos el llamado amplio a todo el estudiantado y a la comunidad en general a vernos este 10 de octubre y hacer sentir bajo una sola voz, nuestra exigencia de cambio social y político que garantice la vida digna del pueblo colombiano.