COMUNICADO MUJERES DEL CONGRESO DE LOS PUEBLOS

Colombia, 3 de abril d 2020

“Las mujeres mandatamos el autocuidado, afianzar lazos de solidaridad y fortalecer nuestras organizaciones para el cuidado colectivo”.




El Movimiento social y político Congreso de los Pueblos, manifiesta su preocupación por la presencia en Colombia del COVID – 19, lo cual ha afectado profundamente a la población colombiana en su salud y ha puesto en riesgo la vida principalmente la población más vulnerable.

Las mujeres del Congreso de los Pueblos manifestamos que esta realidad es mucho más compleja debido a los siguientes elementos:

  •  Después de la implantación de la Ley 100 de seguridad social, el sistema de salud colombiano ha sido desmantelado por la corrupción, debilitado por la privatización convirtiendo la salud en un negocio y sufriendo el abandono del Estado. Hoy existe una gran debilidad para enfrentar esta pandemia, no hay garantías para la atención de pacientes, las condiciones laborales y las medidas para la protección de los trabajadores y trabajadoras de la salud, son precarias e insuficientes, aumentando el riesgo de sufrir todo tipo de enfermedades en su trabajo, especialmente las enfermeras y auxiliares (en su mayoría mujeres) quienes están en la primera línea de atención al virus.
  • En América Latina 120 millones de mujeres hacen trabajos informales. El trabajo del día a día, los despidos masivos y el deterioro de las condiciones laborales en medio del aislamiento, precariza aún más la vida de las mujeres haciendo imposible asegurar su alimentación, vivienda, servicios públicos y demás necesidades incluso, obligando a muchas de ellas salir a buscar el sustento de su familia a riesgo de contagiarse del COVID – 19. Los sectores más afectados son el turismo, trabajo doméstico, ventas ambulantes y prestación servicios por ser sectores feminizados y con un alto índice de hogares bajo jefatura femenina.
  • La mayoría de las mujeres del campo no poseen tierra, dependen del jornaleo en fincas y en temporadas sin cosechas como ésta, deben salir a los centros poblados o ciudades grandes a emplearse en el servicio doméstico y otras actividades informales, la situación actual ha exigido que regresen a sus casas en medio de la escasez económica para la atención y el cuidado de su familia. Esta situación se agudiza por la falta apoyo para la producción (subsidios) y las barreras para la comercialización de sus productos.
  • En Colombia 3 de cada 10 mujeres reportan ser víctimas de violencia física. Es en los hogares donde se presentan mayores índices de violencia de género, y las denuncias por estás violencias ha aumentado en un 50% en el territorio nacional, ejemplo de ello son los feminicidios presentados en las últimas semanas en Cauca, Cartagena y Valle del Cauca, pues el aislamiento ha significado incremento de la violencia intrafamiliar y convivir más tiempo con los agresores, además que la realidad de las mujeres en Colombia, América Latina y el mundo están marcadas por la desigualdad.
  • Según el DANE para el 2019 las mujeres destinaron 36,5 millones de horas anuales al cuidado del hogar, lo cual corresponde al 78% con relación a los hombres. El aislamiento ha significado mayor trabajo en las labores del hogar pues no existe una redistribución de los roles al interior de sus casas siendo una sobrecarga en el cuidado, así mismo, sobre ellas recae el cuidado de personas mayores y enfermas, pues el cuidado ha sido una labor feminizada, razón por la cual se debe pensar en el cuidado como un asunto político y de todas las personas.
  • Los derechos sexuales y reproductivos han sido un asunto secundario dentro del sistema de salud, no se abordan integralmente y presentan barreras para su acceso. Durante aislamiento aumentara el número de embarazos indeseados por la desinformación en educación sexual, la falta de anticonceptivos y el aumento de violencia sexual al interior de los hogares. A esta situación debe sumarse que el sistema de salud ha profundizado las barreras para la garantía de estos derechos de las mujeres.

Como mujeres del Congreso de los Pueblos requerimos del Estado las garantías de los derechos para afrontar este momento de emergencia sanitaria, social y económica, por lo tanto, hacemos un llamamiento a seguir luchando por una vida digna, a seguir preparando la movilización a unirnos entre nosotras para lograr las siguientes exigencias:  

  • Cambiar la ley 100/ por una ley que rescate la Red de salud pública fortaleciendo los hospitales y todos los espacios de atención médica con el personal y los suministros necesarios; garantías laborales para el personal médico incluidas las enfermeras y auxiliares que son las más expuestas en ésta emergencia sanitaria. Asegurar la atención médica integral y de calidad para las personas contagiadas con el COVID – 19, especialmente a las mujeres.
  • Garantizar apoyo a las poblaciones rurales para adquisición de tierra, producción diversificada de alimentos y garantías para la comercialización, en un contexto de emergencia alimentaria.
  • Garantizar el derecho al trabajo digno, la sostenibilidad laboral y garantizar la alimentación, vivienda y los servicios públicos para las personas vulnerables que dependen del día a día para subsistir, con la asignación de una renta básica.
  • Proteger la vida y los derechos humanos de líderes y lideresas, parando el genocidio puesto que agudiza la incertidumbre y la presión sobre los territorios, comunidades y organización en un contexto de dolor por la pandemia.
  • Respecto a la protección de las mujeres víctimas de violencia, se propone atención inmediata e integral brindando información clara sobre su salud sexual y reproductiva, sin re-victimización, sin obligarla a salir del ámbito doméstico, sino al agresor y que el Estado asuma la manutención del grupo familiar. Establecer y dotar espacios de refugio y protección para las mujeres con atención psicosocial y de salud y demás necesidades.  
  • Potenciar las redes de comunicación alternativa para emitir programas de prevención, formación e información dirigidos a las mujeres sobre las violencias y la necesidad de una redistribución de los roles en el hogar.
  • Garantías para el acceso a métodos anticonceptivos en el sector rural y urbano, respetando las prácticas propias de las mujeres y del entorno cultural.
  • Fortalecimiento de redes organizativas que permitan el apoyo e intercambio de saberes y experiencias con relación a Derechos sexuales y reproductivos y autocuidado.

Las mujeres del Congreso de los Pueblos MANDATAMOS el autocuidado, afianzar lazos de solidaridad y fortalecer nuestras organizaciones para el cuidado colectivo, así como para confrontar el sistema capitalista excluyente y que ha abandonado a la población negándole sus derechos. Alentamos a seguir preparando la Movilización y luchar por una vida digna!!!.

“LAS MUJERES TRENZAMOS… POR UNA VIDA SIN VIOLENCIAS, EL CUIDADO COLECTIVO Y CONTRA EL CAPITALISMO”

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