Declaración Política XXXI Comisión Política
26 ene.- Congresistas Populares de diversos territorios, sectores y procesos a nivel nacional e internacional, reunidos en nuestra XXXI Comisión Política Nacional, durante los días 21, 22 y 23 de enero de 2022, analizamos el momento político marcado por las prácticas genocidas estatales, la agudización de la crisis social, política, económica y ambiental derivada del sistema capitalista que agudiza las contradicciones de clase manifiestas en el creciente enriquecimiento de las minorías que detentan el poder, el mayor empobrecimiento y explotación del pueblo y la clase trabajadora y, la dinámica de las luchas populares que continúa en ascenso pese a las amenazas, montajes judiciales, desplazamientos y asesinatos en contra de los movimientos sociales, pueblos y comunidades que luchamos por un país para la Vida Digna. Valoramos positivamente las tareas desarrolladas particularmente durante el levantamiento popular contra el régimen de despojo neoliberal, el fortalecimiento de los lazos con las clases populares, y el afianzamiento de los acumulados propios en la perspectiva de continuar avanzando en la construcción del Poder Popular en unidad con el conjunto de procesos, organizaciones y sectores que luchan por la derrota del capitalismo y el logro de las transformaciones para una nueva sociedad.
Las resistencias globales siguen siendo reprimidas, criminalizadas y judicializadas bajo la excusa de la bioseguridad, al tiempo que se obliga al retorno de la producción de mercancías, bienes y servicios para asegurar el flujo de capital. Se mantienen los ciclos violentos de despojo y acumulación capitalista internacional no sólo mediante guerras de ocupación imperialista por parte de ejércitos regulares, sino también mediante ejércitos mercenarios focalizados que desatan confrontaciones de diverso tipo para asegurar la hegemonía global de los capitalistas en Afganistán, Siria, Kurdistán, Libia, entre otros, y que incluye negociaciones a puerta cerrada como las de las cumbres Biden-Putin. La disputa geopolítica global se refleja en nuestras latitudes con la amenaza latente sobre el proceso revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela, en el afán capitalista por hacerse al control de la Orinoquía y la Amazonía, regiones estratégicas para la explotación de nuestros bienes comunes, así como en el intento de frenar y sabotear las opciones de gobiernos progresistas en Nuestra América a la vez que se impulsan gobiernos de corte autoritario y ultra conservador.
Colombia no escapa a estas realidades y más bien sintetiza todas las formas de opresión y explotación capitalista. El régimen de dominación de las élites ha profundizado en las últimas dos décadas las prácticas genocidas estatales, encabezadas por el Uribismo, contra las clases populares, ahondando el modelo neoliberal que obliga a millones a morir en la miseria en medio del tratamiento de guerra a la protesta social que ha derivado en una profunda crisis humanitaria y social. Especial preocupación genera la crítica situación de vulneración de los derechos humanos y las amenazas contra la vida y los territorios. Los asesinatos, criminalización y judicialización de líderes y lideresas sociales, la represión brutal contra la protesta social, el desplazamiento forzado y el despojo de tierras tanto en el campo como en la ciudad, hacen parte de una estrategia de guerra imperialista y oligárquica, estatal y paraestatal, para mantener y reafirmar un régimen de acumulación por desposesión que niegue toda posibilidad de Vida Digna para los pueblos y los territorios y perpetúe las desigualdades e inequidades sociales que sustentan un régimen de clases, patriarcal, racista, xenófobo y criminal.
En medio de ese complejo panorama se profundiza la estrategia de violencia en distintos territorios del país: Cauca, Nariño, Putumayo, Chocó, Arauca, Oriente Antioqueño, Sur de Bolívar, Bogotá, Catatumbo. Estrategia funcional y anclada a los intereses económicos y geopolíticos del imperialismo y el gran capital en nuestro país y Nuestra América que cuenta con un eslabón fundamental para su implementación: las denominadas disidencias de las FARC, mercenarios que actúan como ejércitos de ocupación en los territorios imponiendo enclaves de producción de coca articulados al narcotráfico capitalista internacional, con el beneplácito y apoyo gubernamental a cambio de su accionar represivo militar contra los pueblos y las comunidades; estrategia encubierta por la matriz mediática oligárquica como una guerra por el control de rentas mafiosas. Los atentados dinamiteros contra la infraestructura comunitaria y las organizaciones sociales en Arauca evidencian esa macabra alianza contra el pueblo.
Ante esta situación, llamamos al movimiento social y popular a fortalecer mecanismos propios de autoprotección, denuncia, visibilización y acompañamiento internacional que garanticen la defensa de la vida y la permanencia en los territorios y a continuar las luchas en procura de la superación del orden económico, político y cultural que sustenta la miseria y la explotación de nuestro pueblo. En esa vía, consideramos necesario fortalecer la Campaña: Ser Líder/Lideresa No Es Delito e impulsar la declaratoria de Emergencia Humanitaria por la defensa de la vida y los territorios, en el marco de los mandatos populares y las estrategias autónomas de autoprotección.
Es necesario elevar la confrontación al régimen retomando con mayor fuerza y organización la movilización. En esa perspectiva, convocamos al pueblo colombiano a conmemorar en las calles y carreteras el próximo 28A el levantamiento popular iniciado el 28 de abril del año pasado que, a su vez, retomó el Paro Nacional del 19 de noviembre del 2019 y los levantamientos populares de 9 y 10 de septiembre de 2020. Así como a acompañar y fortalecer las protestas que se adelantan en los puntos de resistencia. Finalmente, la actual coyuntura de disputa electoral ofrece potencialidades, sin limitar nuestro horizonte de construcción de Poder Popular, como oportunidad para debilitar la hegemonía de gobiernos oligarcas y mafiosos, a la vez que puede oxigenar las luchas por transformaciones de mayor alcance con perspectiva revolucionaria que no están en la apuesta de las expresiones liberal-progresistas que hoy tienen la opción real de ser gobierno en el marco del Pacto Histórico; dichas transformaciones son la tarea inaplazable e indelegable que nos corresponde como pueblo. En ese contexto, saludamos la precandidatura de la compañera Francia Márquez, avalada por el Polo Democrático Alternativo, para la consulta que adelantará el Pacto Histórico para definir su candidato o candidata presidencial. Es una lideresa que surge de las entrañas de las luchas populares, lo cual le da un significado y alcance más allá de la consulta y el escenario de disputa electoral, es una representante del pueblo y de su anhelo de transformaciones estructurales de justicia e igualdad.
CONGRESO DE LOS PUEBLOS
RESISTENCIA, UNIDAD Y PODER POPULAR
