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Seguimos levantando la bandera por el desmonte del ESMAD y la discusión de la doctrina militar que conlleva al tratamiento militar y la criminalización de la protesta social


PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO


Bogotá, 11 de febrero de 2020


El anuncio del protocolo de reacción contra explosivos en universidades realizado por el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, incluye la autorización de ingreso de la fuerza pública al interior de recintos universitarios. Debemos advertir que esta medida se desarrolla en contravía de la autonomía universitaria, y pone en riesgo la vida y seguridad de estudiantes y manifestantes. Los antecedentes en el uso de esta medida nos permiten afirmar que se presta para un uso indebido y desproporcionado de la fuerza por parte de los miembros de la fuerza pública que realizan la intervención.   

Desde el 21 de noviembre del 2019 el país ha sido testigo de los abusos de autoridad, violación de protocolos en materia de Derechos Humanos e implementación de armas de letalidad reducida que se han usado para reprimir las manifestaciones que se vienen desarrollando en Colombia, con consecuencias que van desde lesiones menores hasta pérdida total de la visión, la movilidad e incluso la vida, como el asesinato de Dilan Cruz por parte de un agente  del ESMAD en el marco del Paro Nacional el día 23 de noviembre de 2019 en la ciudad de Bogotá.

Ante la posibilidad de ingreso de la fuerza pública a las universidades se prevé escenarios de riesgo para vulneración masiva de Derechos Humanos a los manifestantes, estudiantes, visitantes, administrativos y demás miembros de las comunidades estudiantiles. La autorización de ingreso a centros universitarios es una medida que cuenta con malos antecedentes en materia de excesos en el uso de la fuerza, como la perdida de una de las extremidades de un miembro de la fuerza pública en el año 2012 en la universidad de Antioquia, la retención arbitraria de 15 estudiantes el 16 de octubre de 2009, e incluso resultados letales, como el homicidio del estudiante de química Jhonny Silva Aranguren tras la entrada del ESMAD al campus de la Univalle el 22 de septiembre de 2005.

Como Comisión Nacional de Derechos Humanos del Congreso de los Pueblos rechazamos esta medida e invitamos a alcaldes/sas y rectores/ras a rechazarla también, evitando el ingreso de la fuerza pública a universidades del país y privilegiando los escenarios de diálogo y concertación. Así mismo, hacemos responsable a la alcaldía de Medellín en cabeza de Daniel Quintero Calle de las consecuencias negativas que puedan derivarse de la aplicación de este protocolo. Esto sin eximir al Estado colombiano de la responsabilidad que le asiste en la garantía a la seguridad y la vida de todos los manifestantes mediante el seguimiento estricto de los protocolos de los agentes de la fuerza pública, especialmente el ESMAD.

Seguimos levantando la bandera por el desmonte del ESMAD y la discusión de la doctrina militar que conlleva al tratamiento militar y la criminalización de la protesta social en contra del legítimo derecho a convocarla por parte de las comunidades en el marco de la defensa de la vida y los territorios. La protesta social constituye el desarrollo practico de una serie de derechos constitucionales como lo es el derecho a la libre asociación, a la libertad de expresión, al libre desarrollo de la personalidad entre otros, en esa medida no debe ser criminalizada o estigmatizada a través de decisiones que aumentan la vulnerabilidad de quienes ejercen su derecho.


Comisión Nacional de Derechos Humanos
Congreso de los Pueblos


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